jueves, 24 de noviembre de 2016

EL HUEVO Y LA DIETA SANA



No voy a desvelar aquí lo que aportan los huevos a nuestra gastronomía ni lo apetecible que resultan cocinados en cualquiera de sus variantes.  El huevo es un alimento económico y versátil, cualidad que le hace indispensable en nuestra cocina y su valor nutricional lo convierte en un SÚPER ALIMENTO aliado fundamental de la Dieta Mediterránea.

Aunque durante años se le ha considerado como contribuyente del aumento del colesterol LDL comúnmente conocido como el malo, ya que es cierto que una yema de huevo contiene colesterol, aproximadamente 200 mg. también lo es que nuestro organismo solo absorbe el 15% del colesterol contenido en la totalidad de los alimentos que ingerimos y que el alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados inherentes  al huevo pueden contrarestar ese efecto y beneficiar altamente a nuestra salud cardiovascular. 

Son muchos los estudios que avalan la falta de relación entre el huevo y las enfermedades coronarias, siendo el realizado en el Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra el primero en demostrar su inocuidad en un país europeo. Durante seis años, estos investigadores hicieron el seguimiento a la dieta, el estilo de vida y las enfermedades de 14.185 adultos jóvenes sanos al iniciarse el estudio. La conclusión de dicho estudio fue publicada por la revista científica European Journal of Clinical Nutrition, determinando que las personas que consumían cuatro o más huevos de gallina por semana no tenían más riesgo de sufrir un problema cardiovascular (infarto de miocardio, ictus, bypass u otro procedimiento de revascularización coronaria) que aquellos que tomaban menos de uno a la semana. Por lo que las causas de su acumulación hay que buscarlas el tipo de hábitos de vida que cada uno tenemos: sedentarismotabaquismo.


COCINANDO SANO

Los huevos podemos disfrutarlos de  muchas maneras diferentes  aunque para mí el alma de la fiesta es el huevo frito y no hacer referencia a él sería casi un sacrilegio.


La  clave para que en su preparación conserven todas sus propiedades organolépticas y minimice el aporte de grasas saturadas, radica en el aceite utilizado y la temperatura empleada.

ü  El recipiente ha de tener un tamaño y profundidad adecuado a fin de poder albergar una cantidad de aceite considerable, que el producto se sumerja y no baje de temperatura.

ü  Utilizaremos aceite de oliva, a poder ser virgen, este soporta perfectamente las altas temperaturas manteniendo sus propiedades dietéticas y nutritivas.

ü  Comprobaremos la temperatura del aceite e incorporaremos el huevo. La ideal para freír los huevos es entre 160ºC y 180ºC.

·        Una sencilla prueba es depositar una miga de pan en el aceite caliente, si esta se sumerge y rebrota produciendo burbujas a su alrededor, el aceite está en su punto.

·        A esta temperatura el aceite de oliva se coagula formando una capa alrededor del alimento que impide que el aceite penetre dentro del mismo evitando en el huevo el efecto esponja reduciendo así la cantidad de grasa y creando una textura dorada y crujiente.


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